¿Que medio de pago usar por Internet?

29.03.2010

El acreditado periódico estadounidense New York Times ha elaborado un informe sobre las garantías que ofrece cada método de pago en las compras a través de Internet, aunque los datos son referentes a Estados Unidos las conclusiones son interesantes.

Cada vez más personas compran a través de Internet, aunque continúa existiendo mucha precaución en lo referente a los pagos electrónicos.

Según los datos del periódico más de 90 millones de personas en Estados Unidos realizaron el año pasado alguna compra por Internet, usando como medio de pago tarjetas de crédito, de débito u otros servicios como PayPal.

El estudio concluye que la tarjeta de crédito es el sistema más apropiado para efectuar pagos electrónicos, por las garantías que dan las entidades financieras en el supuesto de ser víctima de algún tipo de delito.

Las tarjetas de débito son algo menos recomendables, porque el nivel de amparo que brinda la banca en Estados Unidos es inferior con el transcurso de los días, por lo tanto puede haber complicaciones para exigir el dinero.

También son relevantes las formas de pago online como PayPal o Google Checkout, dos opciones que son muy fáciles para los compradores pero que presentan un problema si otra persona consigue entrar en estas cuentas. Ya que es difícil recuperar el dinero justificando que nosotros no hemos autorizado ese pago.

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Factores a considerar al comprar con tarjetas de crédito

22.03.2010

Extender el uso de las tarjetas de crédito en España ha sido una de las metas más difíciles para las empresas emisoras, su utilización como herramienta de financiación era muy reducida.

La gran parte de los ciudadanos tienen más de una tarjeta en su cartera y cada vez sirve de más auxilio para llegar a últimos de mes. Por el momento en España no existe un límite en la cifra de tarjetas que puede poseer una persona, tan sólo la concesión o no por parte de la empresa emisora.

No obstante, ahora se emiten menos que en los años anteriores a la crisis, el número de las tarjetas de crédito se ha incrementado espectacularmente 27, 7 millones más de tarjetas desde el año 2000, mientras que las de débito solo han crecido un millón en ese mismo periodo.

Este incremento llamativo se ha fundado principalmente en desarrollar la serie de productos y que estos brinden ventajas a los usuarios para su contratación como mensualidades gratis, descuentos y el señuelo de poder abonar cómodamente a plazos con las denominadas tarjetas revolving.

La mayoría de los titulares de una tarjeta de crédito la emplean solo como herramienta de pago aplazado, es decir, atesoran las compras de un tiempo para habitualmente saldarlas a comienzos del mes sucesivo. En este supuesto no existe coste financiero.

La tarjeta de crédito es un buen producto pero como cualquier herramienta de financiación tiene su coste y su riesgo que el usuario debe sopesar.

Actualmente es muy complicado conseguir financiación, por lo que el empleo de las tarjetas se ha lanzado, pero atención no todas son idénticas. Lo ideal es comparar las diversas tarjetas y analizar todas las características de la tarjeta seleccionada.

Si resuelve ampararse a cualquier variedad de financiación que brinde la tarjeta o esta alternativa es forzosa debe tener en cuenta la clase de interés que va a abonar.

En la mayoría de los casos, se recalca el tipo de interés nominal mensual y la tasa anual equivalente (TAE) pasa desapercibida, dando la sensación de que por poco dinero puede costear la compra.

Es fundamental fijarse en el TAE, que permite cotejar de manera indistinta la tarjeta con otras herramientas de financiación como un crédito.

Habitualmente hay tres maneras de financiar las compras de una tarjeta de crédito. Dividiendo la compra durante un plazo de tiempo, normalmente hasta doce meses.

Al dividir una transacción sabrá cuando termina el abono de la deuda y de manera aproximada las mensualidades, a esto tendrá que agregar los intereses que cause la deuda. Lo aconsejable es acortar los plazos para abonar menos.

Abonar una cuantía fija cada mes.

Pagar una cuantía determinada (siempre hay un mínimo) le permitirá saber cuál va a ser su pago mensual y cuando este alcance la deuda restante liquidarla.

Pagar un porcentaje sobre la deuda aplazada.

Financieramente esta opción es la peor ya que al abonarse un porcentaje sobre la deuda, siempre quedará pendiente una cuantía que originara intereses.

Por otro lado, retirar dinero a crédito o como algunos bancos o cajas de ahorros admiten utilizar el disponible en la tarjeta e ingresarlo en la cuenta es una de las acciones más costosas para el usuario.

Incluso saldándose en el mismo mes y no generando intereses, efectuar esta operación representa el abono de una comisión media que oscila entre el 2, 5 y el 3 % que será agregada al dinero que reintegramos.

Por ejemplo, si retira 900 euros y la comisión es del 2, 5 % al mes siguiente tendrá que abonar 922, 50 euros por unos cuantos días costeara un TAE del 33 %.

De la misma forma tiene que impedir ir pagando deudas de una tarjeta con disposiciones de otras tarjetas, ya que con los altos costos puede terminar duplicando la deuda.

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