El debate sobre la seguridad de las tarjetas de crédito nuevamente en la palestra

24.11.2009

El debate sobre la seguridad de las tarjetas de crédito o débito ha vuelto a la palestra, después de que los bancos alemanes hayan sustituido miles de tarjetas utilizadas en España por un supuesto fraude a gran escala.

A pesar de esta alarma, la estafa en España de las tarjetas representa un porcentaje muy pequeño según los datos de las principales operadoras, aunque se incremento en un 2,5% con respeto al año anterior.

Niveles de Fraude en tarjetas bancarias

Servired un 0, 0248 % de fraude en España sobre el volumen total de operaciones.

Visa un 0, 06 % de fraude en Europa sobre el volumen total de operaciones.

Los sistemas de control de riesgo en España aparecen como uno de los más sofisticados del mundo. De todas formas es conveniente seguir unas recomendaciones en cuanto a la seguridad.

Recomendaciones de seguridad con tarjetas bancarias

  • No facilitar bajo ningún concepto los datos de la tarjeta a desconocidos.
  • Proteger el código PIN, nunca llevarlo anotado en la tarjeta o en una nota guardada en la cartera.
  • Destruir o conservar en un lugar seguro los extractos bancarios, correspondencia, documentos bancarios, resguardos, tickets o facturas en las que figure el número completo de la tarjeta. Ya que solo con ese dato y la fecha de caducidad de la tarjeta se puede comprar por Internet o por teléfono.
  • No abrir las puertas de las oficinas bancarias en las que los cajeros están en su interior, con la tarjeta. Muchos delincuentes colocan un lector en la entrada de las oficinas para clonar los datos del usuario.
  • El fraude más habitual en la actualidad es el phishing, que consiste en el envío masivo de correos electrónicos suplantando a las propias entidades financieras, requiriendo información bancaria a los usuarios. Los correos electrónicos plagian o reproducen las versiones legítimas de bancos, cajas de ahorro u otras entidades financieras, cada vez se hace más difícil detectarlos.
  • Ninguna entidad financiera o gestor de tarjetas nunca contacta con los titulares de sus tarjetas ni por correo electrónico, ni por teléfono o por cualquier otra vía para pedir información personal referida con su tarjeta
  • Siempre es conveniente conocer las cláusulas del contrato de nuestra tarjeta. En caso de uso fraudulento el titular de la tarjeta nunca asume riesgo, la entidad emisora es quien se hace responsable de los cargos.
  • La directiva de sistemas de pago, en vigor desde noviembre, establece que cuando un usuario de servicios de pago niegue haber autorizado una operación de pago ya producida o alegue que se elaboro de forma errónea, concernirá a su proveedor de servicios manifestar que la operación fue legitimada, registrada con precisión y contabilizada y que se no se vio afectada por un error técnico u otro anomalía. Es decir, siempre que no se pueda aclarar que no ha habido estafa, la entidad tiene que hacerse cargo de los gastos.

    También el usuario soportará hasta un máximo de 150 euros las pérdidas provenidas de operaciones de pago no autorizadas resultantes de la utilización de un medio de pago perdido o robado.

    Las entidades financieras asumen todas las responsabilidades, conscientes de que el peligro que corren es pequeño. Teniendo en cuenta el perfil del usuario, descubren en el acto transacciones que no se ajustarían con sus costumbres. También se instauran determinadas medidas que detienen las operaciones para la adquisición de determinados productos y cuantías y se informa al cliente antes de efectuarla.

    Los mensajes a móviles que muchas entidades financieras envían a sus usuarios en el instante de los pagos ayudan a descubrir las anomalías.

    La Unión Europea ha convertido la seguridad en los medios de pago electrónicos y la defensa al usuario en una de sus prioridades. En el ámbito de la SEPA (Single Euro Payment Area) las entidades financieras ya han transformado prácticamente el conjunto de sus terminales de puntos de venta (TPV) y de cajeros según los nuevos modelos europeos. A la vez se ha empezado el proceso de cambio de las tarjetas con banda electromagnética a las tarjetas con EMV, un chip que aumenta la seguridad en las operaciones, al utilizar algoritmos de cifrado para la certificación.

    Según datos del Banco de España en septiembre tan solo el 14 % de las tarjetas españolas tenían el chip, un porcentaje muy pequeño en comparación con otros países europeos. Este bajo porcentaje es debido al escaso uso de las tarjetas en España y al problema de demostrar económicamente la importe inversión en el EMV por los bajos índices de fraude en emisión detectados en España.

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